Cuando termina el curso escolar, para muchos niños y niñas comienza una época de descanso, juegos y actividades diferentes. Pero para quienes pasan el verano en un hospital, la realidad es otra.

De esta necesidad surgió la Escuela Hospitalaria de Verano de ASPANION, una iniciativa que nació a propuesta de las propias familias de la asociación. Durante las vacaciones escolares, las aulas hospitalarias cierran y los niños y niñas ingresados dejan de contar con ese espacio de aprendizaje, entretenimiento y normalidad que forma parte de su día a día durante el curso.

Por eso, desde ASPANION apostamos por mantener durante el verano un espacio propio dentro del hospital, adaptado a las circunstancias de cada menor y pensado para que puedan seguir siendo protagonistas de su tiempo.

Un espacio para jugar, crear y desconectar

La hospitalización supone un cambio importante en la vida cotidiana de cualquier niño o niña. Las rutinas habituales se interrumpen y aparecen nuevas situaciones, tratamientos y experiencias que pueden resultar difíciles de afrontar.

En este contexto, el juego y las actividades lúdicas adquieren una especial importancia. No se trata únicamente de ocupar el tiempo: jugar, crear, imaginar y elegir permiten expresar emociones, desarrollar recursos personales y afrontar de una manera más adaptativa las situaciones relacionadas con la enfermedad y la hospitalización.

La Escuela Hospitalaria de Verano ofrece así un ambiente diferente dentro del hospital: un espacio agradable y divertido en el que los niños y niñas pueden evadirse durante un rato de la enfermedad, desarrollar su creatividad, tomar decisiones y compartir actividades adaptadas a sus posibilidades.

El objetivo es contribuir a que su estancia hospitalaria sea lo más normalizada posible y compensar, en la medida de lo posible, algunos de los efectos que puede tener la hospitalización.

Más que actividades: acompañar durante el verano

La propuesta forma parte de la atención que ASPANION proporciona a las niñas, niños y adolescentes con cáncer y a sus familias, complementando el trabajo que realizan los diferentes profesionales sanitarios y de atención psicosocial.

Además de favorecer el bienestar de los menores, este espacio permite también ofrecer un pequeño respiro a madres, padres y personas cuidadoras durante los momentos de ingreso.

Porque acompañar a una familia durante el cáncer infantil también significa atender sus necesidades cotidianas y buscar alternativas que hagan más llevadera una situación que altera por completo su día a día.

La Escuela Hospitalaria de Verano sigue creciendo

Durante los últimos dos veranos, la Escuela Hospitalaria de Verano ha atendido a niñas y niños en diferentes hospitales de la Comunitat Valenciana.

En el Hospital Clínico de València, participaron 67 menores oncológicos, con 360 acompañamientos. En Alicante, el Hospital General de Alicante atendió durante este verano a 95 niños y niñas oncológicos, con 355 acompañamientos. En estos dos hospitales la escuela se ha podido llevar a cabo gracias a la participación de Mutua Levante.

En el Hospital La Fe de València, fueron atendidos 137 niños y niñas oncológicos, con un total de 741 acompañamientos. Además, la iniciativa llegó también a 217 niños y niñas no oncológicos, con 404 acompañamientos.

Estas cifras muestran la importancia de mantener espacios de ocio y acompañamiento durante los periodos en los que los recursos educativos habituales del hospital no están disponibles.

Un verano diferente dentro del hospital

Para ASPANION, trabajar por la normalización de la vida de las niñas y niños con cáncer implica también prestar atención a esos pequeños momentos que ayudan a recuperar, aunque sea durante un rato, parte de su vida cotidiana.

Un juego, una actividad creativa, una elección propia o simplemente un momento para divertirse pueden marcar una diferencia durante una hospitalización.

La Escuela Hospitalaria de Verano nace precisamente con ese propósito: que el verano también pueda ser un tiempo para jugar, aprender, imaginar y disfrutar, incluso cuando la enfermedad obliga a pasar parte de las vacaciones en el hospital.

Porque cuidar también es acompañar, escuchar y ofrecer espacios en los que cada niña y cada niño pueda seguir siendo, por encima de todo, niño.